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Cinco consejos para mejorar el audio en streaming

El audio es el elemento más crítico cuando se trata de streaming. Un audio poco claro o de mala calidad puede arruinar incluso la producción más profesional. Por eso es fundamental centrarse en conseguir un sonido nítido y preciso. Lamentablemente, el entorno suele plantear retos, por lo que a veces se requieren soluciones creativas y una buena preparación.

1 – Elimina ruidos de fondo

Empieza por asegurarte de que no haya ruido de fondo no deseado, por ejemplo del aire acondicionado u otras fuentes. Presta atención a posibles actividades en salas contiguas que puedan afectar al audio. Por ejemplo, puedes amortiguar el ruido de las puertas con materiales como tela acústica y tape, para que la gente pueda entrar y salir sin molestar. No olvides colocar un cartel de "Silencio, por favor" en la puerta para minimizar las interrupciones.

2 – Elige los micrófonos adecuados

Una buena solución puede ser usar micrófonos semi-shotgun montados en pértigas. Otra opción es un micrófono de conferencia, que puede resultar práctico si la gente habla alejada del micrófono, ya que estos micrófonos tienen baja direccionalidad. Micrófonos inalámbricos pueden ser poco prácticos y innecesariamente complicados. De hecho, puede dar un aspecto profesional que se vean micrófonos de sobremesa en plano. Recuerda usar un low-pass filter para reducir graves innecesarios.

3 – Monitoriza el audio continuamente

Es importante usar auriculares para comprobar el audio, especialmente antes de ir live con el streaming. Realiza siempre una prueba de sonido justo antes de que comience el streaming. Durante la emisión, también debes estar atento a posibles problemas, como ruido ambiental o un micrófono que se haya desplazado. Con un poco de suerte, podrás corregir estos problemas sobre la marcha.

4 – Utiliza un mezclador físico

Aunque el software de streaming suele incluir un mezclador de audio integrado, una interfaz de audio física puede resultar mucho más práctica cuando hay que ajustar rápidamente los niveles. Por ejemplo, un vídeo que vaya a reproducirse durante el streaming puede tener un nivel muy distinto al de los micrófonos, lo que exige una adaptación rápida. Un mezclador físico facilita ajustar el nivel sobre la marcha, sobre todo si un participante empieza a hablar de repente a otro volumen. Recuerda configurar el audio delay en el software para garantizar que audio e imagen estén sincronizados.

5 – Prepara un plan de respaldo

Dedica unos minutos a pensar en posibles problemas de audio y sus soluciones. Siempre es mejor estar preparado para poder actuar con rapidez si surgen contratiempos inesperados con el audio.